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24/09/05

Ahora

Ahora, a esta altura de la vida,
vivimos con los vivos y los muertos,
mientras el mundo exterior queda desierto,
adentro alienta multitud querida.

Cada vez se oye más el alma herida
es sólo pesadumbre el cuerpo yerto,
y las voces amadas en concierto
añoran la dicha ya perdida.

Busco a la gente y el error es mío,
estallo por la noche en negro llanto,
y no trae la calma el desvarío.

Procuro el desahogo en este canto,
botella echada al mar que a tí te envío,
manotada de ahogo es mi espanto.

Febrero de 1994