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26/02/06
La poesía de lo humilde
La alcachofa, de tierno corazón,
se vistió de guerrero.
La col se dedico a probarse faldas.
El tomate irradió luz propia,
majestad benigna.
El perejil levanta banderines.
El pan repite el vientre de la madre
y la madera es su mejor amiga.
La cebolla mostró su desnuda
transparencia
y la castaña le ofreció
su escondida dulzura.
¡Y el caldillo de congrio
le hizo conocer el cielo!
Mirna, diciembre 2005
14:11 Anotado en Poemas | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email | Tags: Poesía



